Seguro que alguna vez te has preguntado cómo fabrican la miel esos pequeños insectos que revolotean alrededor de las flores en primavera, ¿verdad?
La miel es el alimento de las abejas, el cual fabrican ellas mismas a partir del polen de las flores y almacenan en celdas que también fabrican ellas utilizando la cera que producen.
Vamos a explicar el proceso:
1. Búsqueda del néctar.
Las abejas son insectos sociales y viven en comunidad. Además de la reina, en la comunidad se repartirán las tareas encontrando nodrizas para el cuidado de las crías, ventiladoras que baten las alas en la entrada de la colmena para mantener la temperatura en niveles adecuados, productoras de cera y constructoras de celdas en los panales, recolectoras especializadas en néctar y polen, agua y sal, basureras que eliminan cadáveres, centinelas para defender la colonia, etc.
En época de floración, la comunidad envían abejas exploradoras que localizan las flores por medio de su olfato y sus ojos especializados para ver radiaciones ultravioleta. Cuando localizan las flores, regresan a la colmena y avisan de su hallazgo por medio de diferentes 'danzas' que las demás interpretan. Además, el resto de las abejas olfatean a la exploradora para detectar el olor de las flores encontradas. Las exploradoras comunican más datos por medio del zumbido de sus alas, la posición de su cabeza y los movimientos ejecutados, dando información sobre la distancia y dirección, así como la calidad y cantidad de las flores localizadas.
Las abejas recolectoras pueden volar hasta a 24 Km por hora en sus viajes. El néctar libado de las flores lo depositan en el buche o 'saco de la miel' (pecoreo). Cuando regresan a la colmena, regurgitan el néctar en las celdas o lo entregan a otras obreras para que lo almacenen. Las glándulas salivares especiales de la obrera producen invertasa, una enzima que transforma el néctar floral en miel.
Además del néctar, las abejas recolectan polen de las flores que humedecen con el néctar para hacer pequeñas bolas que depositan en las cestillas que tienen en sus patas traseras para transportarlo. Una vez en la colmena, el polen se deposita en celdas preparadas para almacenarlo y otras obreras se encargan de deshacer las bolitas traídas y prensarlo con miel para su perfecta conservación.
Las celdas donde se almacena la miel son de sección hexagonal, la forma más eficiente para almacenar con la máxima capacidad y el mínimo gasto de material. Estas celdas se fabrican a partir de cera, que es producida en forma líquida las abejas obreras gracias a unas glándulas especiales que van dando forma con sus mandíbulas mientras se va solidificando. Para cada gramo de cera se requieren de 3 a 4 gramos de miel. En estas celdas se va almacenando la miel, resultado de la secreción del néctar obtenido de las flores y una enzima producida por las glándulas salivares de las obreras. Cuando una celda está llena de miel, las abejas se encargan de cerrarla y sellarla con una capa de cera que se denomina opérculo, lo que elimina la posibilidad de fermentación o que la miel absorba agua.
Una vez almacenada la miel en las celdas, la temperatura de la colmena produce una lenta deshidratación que se denomina 'maduración de la miel'. Si la temperatura de la colmena es baja, las abejas se dedican a irse pasando la miel de unas a otras para que se produzca el mismo fenómeno y quede totalmente elaborada, antes de su definitivo almacenamiento en las celdillas. Para la producción de 1 litro de miel las abejas deben efectuar entre 80.000 y 160.000 viajes hasta las flores y regreso, lo que equivaldría, a escala humana, a unos 4 viajes alrededor del mundo.
¿Verdad que son increíbles las abejas?




No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Te gusta nuestra entrada? Escribe aquí tu comentario